Piel grasa: ¿cómo equilibrarla de forma natural?

¿Qué es la piel grasa?

 

La piel produce sebo de forma natural, lo que permite retener la humedad en los tejidos y proteger la epidermis de las agresiones externas. Esta grasa es secretada por las glándulas sebáceas y fluye a través de los poros hasta la piel.

La piel grasa segrega un exceso de sebo, lo que le da un aspecto brillante y graso al rostro. El volumen de las glándulas sebáceas aumenta, lo que crea poros dilatados en los que pueden alojarse impurezas: esto puede conducir a la aparición de puntos negros, imperfecciones o incluso acné.

Por lo general, la piel grasa, va de la mano con el cuero cabelludo graso y puede afectar a la espalda y el torso.

La piel grasa es más común en los hombres, porque su piel es más gruesa que la de las mujeres, y sus glándulas sebáceas más grandes y numerosas.

¿Punto positivo de piel grasa? La capa de sebo en la superficie de la piel la protege de la deshidratación y le aporta una mejor protección frente a las agresiones externas, lo que retrasa el envejecimiento cutáneo.

Muchas personas optan por cosméticos de farmacia para tratar las pieles grasas en vez de seleccionar productos naturales para la piel grasa, sin embargo, los cosméticos naturales tienen muchos más beneficios que los productos cotidianos.

¿Piel grasa o mixta?

 

La piel grasa tiene brillo en todo el rostro, incluidas las mejillas. Si el brillo se encuentra solo en la zona T (frente – nariz – mentón), significa que la piel no es grasa sino mixta. Esta clase de pieles combinan zonas con excesiva secreción con partes en las que puede predominar la piel seca.

Por eso, se debe seleccionar un cosmético específicamente elaborado para tratar las pieles mixtas ya que, por un lado, ayudan a regular la producción del sebo y, por otro lado, aportan nutrición a las zonas más secas.

¿Por qué tengo la piel grasa?

 

La piel grasa a menudo es causada por un desequilibrio hormonal: es común durante la pubertad, el embarazo o durante el período premenopáusico.

La producción de sebo es también un mecanismo de defensa de la piel cuando es atacada: por tanto, puede ser provocada por el uso de productos de belleza inadecuados, por el medio ambiente (contaminación, clima cálido y húmedo), estrés, mala alimentación, deshidratación…

Piel grasa: 3 errores para evitar

 

Encurtir la piel: el error más común cuando se tiene la piel grasa es el uso y abuso de productos ultrapurificantes y astringentes. Este tipo de tratamiento sobreexcitará las glándulas sebáceas que producirán aún más sebo para defenderse. Ya sea en caso de limpieza facial o exfoliación, la suavidad es la clave. Basta con limpiar la zona 1 o 2 veces máximo al día.

Omitir hidratación: las pieles grasas necesitan estar debidamente hidratadas, solo hay que optar por una crema o aceite para pieles grasas no comedogénica (es decir que no corra el riesgo de taponar los poros), de textura ligera y fluida y que idealmente tenga una acción matificante.

Maquillaje pesado: cuando se tiene una piel brillante que es propensa a las imperfecciones, se está tentado a optar por una base ultra cubriente y superponer capas de polvo matificantes. ¿Resultado? La piel se asfixia, se obstruye más rápido y produce aún más sebo para protegerse.

¿Cómo tratar naturalmente la piel grasa?

 

A pesar de la creencia, los aceites vegetales orgánicos son ideales para regular las pieles grasas, siempre que se elija no comedogénicas y con un acabado seco. Entre los aceites vegetales más beneficiosos para las pieles grasas destacan el Aceite de Jojoba, Aceite de Almendras Dulces o Aceite de Girasol ecológico.

Además, estos aceites vegetales se pueden combinar con algunas gotas de aceites esenciales y crear de este modo un hidratante perfecto para las pieles grasas y con acné. Entre los principales aceites esenciales para las pieles grasas destacan el Aceite Esencial de Árbol de Té, Aceite Esencial de Geranio, Aceite Esencial de Lavanda o Aceite Esencial de Limón.