Un estudio destaca los beneficios de la luteína y la zeaxantina durante el embarazo

Un nuevo estudio informa que se han encontrado mayores niveles de luteína y zeaxantina en la placenta y en la sangre del cordón umbilical que de cualquier otro carotenoide.

Según los datos publicados en Nutrients, la tasa de transferencia para la luteína y zeaxantina de la sangre materna a la fetal también fue la más alta de todos los carotenoides.

 

Este estudio, dirigido por los científicos del Centro Médico de Nebraska (EE.UU.), es el primero en analizar los niveles de luteína y zeaxantina en la placenta, aunque estudios anteriores han examinado los niveles en la sangre del cordón umbilical y materna.

 

“La luteína y la zeaxantina correspondían un 49,1% del total de los carotenoides en la placenta, destacando los roles únicos que pueden desempeñar la luteína y la zeaxantina durante el embarazo,” escribieron los investigadores.

Importancia para el desarrollo

Los datos se añaden al creciente cuerpo científico que apoya los beneficios potenciales de la luteína y la zeaxantina en el desarrollo fetal e infantil. Aunque la mayoría se relacionan con la salud ocular, hay evidencias que apoyan la importancia de la luteína en la salud cerebral, lo que no resulta sorprendente dado que los ojos y el cerebro están conectados.

 

De hecho, un documento de 2014 informó que aproximadamente el 60% del total de los carotenoides del tejido cerebral pediátrico es luteína y, aún así, los datos de NHANES muestran que la luteína es sólo aproximadamente el 12% de los carotenoides en las dietas, por lo que existe una preferencia por la luteína en el cerebro.

Detalles del estudio

Analizaron muestras de placenta, suero materno y sangre del cordón umbilical de 82 parejas madre-hijo y las madres también completaron un cuestionario de frecuencia de consumo alimentos y datos demográficos/resultados de nacimiento.

 

Los resultados mostraron que el nivel medio de luteína y zeaxantina en la placenta era de 0,105 microgramos/gramo (mcg/g) y estos estaban significativamente correlacionados con los niveles en el suero materno y la sangre del cordón umbilical. Por otro lado, no había correlación entre los niveles de placenta o sangre del cordón umbilical con el consumo dietético.

 

“Estos resultados sólo contribuyen a nuestro actual conocimiento de los nutrientes que se transfieren de la madre al hijo. Si bien los niveles de luteína y zeaxantina de la placenta y la sangre del cordón umbilical dependen significativamente de los niveles de la sangre materna, los niveles de suero materno siguen siendo los más sensibles a los factores de estilo de vida maternos modificables, como la ingesta dietética. Esta cadena de correlación de transferencia de carotenoides destaca la alta dependencia de los niños a sus madres en cuanto a la recepción de nutrientes”, explicaron los investigadores.

 

En comparación con los otros carotenoides (alfa-caroteno, betacaroteno, licopeno y beta-criptoxantina), la luteína y la zeaxantina fueron los más frecuentes en la placenta (49%) y la sangre del cordón umbilical (37%). Sin embargo, no fueron los más prevalentes en el suero materno (19% frente al 50% para el licopeno) o en la ingesta dietética (19% frente al 39% para el licopeno y el 37% para el betacaroteno).

 

Los investigadores señalaron que la luteína y la zeaxantina pueden encontrarse en mayores niveles en la placenta debido a sus propiedades estructurales y como se alinean en las membranas celulares. Pero también puede haber un consumo selectivo por parte de la placenta porque estos carotenoides mejoran su funcionamiento.

 

“El mal funcionamiento de la placenta probablemente conduce a múltiples perturbaciones, pero las principales alteraciones se dan en la transferencia de nutrientes y el intercambio de oxígeno. Las consecuencias posteriores para el feto incluyen un mayor riesgo de retraso en el desarrollo o autismo y la programación fetal que puede resultar en una enfermedad crónica como la hipertensión, la enfermedad de la arteria coronaria o diabetes tipo 2″, escribieron.

 

“Si estos resultados adversos se pueden prevenir o disminuir mediante la mejora de la composición de la placenta, la captación de luteína y zeaxantina puede ser un mecanismo de adaptación biológica”.

 

Referencias

Thoene M, Anderson-Berry A, Van Ormer M, Furtado J, Soliman GA, Goldner W, Hanson C. Quantification of Lutein + Zeaxanthin Presence in Human Placenta and Correlations with Blood Levels and Maternal Dietary Intake. Nutrients. 2019 Jan 10;11(1).