Los efectos protectores del selenio y la CoQ10 pueden persistir durante años

Según un nuevo estudio, los beneficios potenciales de la combinación del selenio y la coenzima Q10 podrían persistir durante mucho tiempo tras dejar la suplementación.

Los beneficios eran aún evidentes 12 años después de haber finalizado el ensayo clínico aleatorizado en el que se utilizó selenio y CoQ10. Los participantes del grupo de suplementación tenían un riesgo 40% menor de mortalidad cardiovascular (CV) que los sujetos que participaron en el grupo de placebo.

Según afirman los investigadores de la Universidad Linköping en la revista científica PLoS One la reducción del riesgo de mortalidad CV era significativa y estable en todas las poblaciones de riesgo conocidas, incluidas aquellas con cardiopatía isquémica (IHD por sus siglas en inglés), hipertensión o diabetes.

“Incluso después de combinar grupos para aumentar progresivamente el tamaño de las subpoblaciones, la reducción del riesgo es estable y comparable a la reducción del riesgo obtenida en los subgrupos separados, lo que indica un efecto robusto causado por la intervención”.

“Es tentador especular que los cambios estructurales permanentes o progresivos se produjeron en los sujetos del grupo placebo durante el periodo de intervención de 4 años, lo que explica la aparente ralentización de la patogénesis CV en el grupo de suplementación”.

 

“El poder estadístico es extraordinario”

Los expertos se declaran sorprendidos y maravillados con los resultados obtenidos en este estudio.

“En primer lugar, el poder estadístico es extraordinario (P<0,0007), por lo que no es una observación marginal”, afirman. “En segundo lugar, la combinación de selenio y CoQ10 durante 4 años redujo la mortalidad cardiovascular 12 años DESPUÉS de que finalizara el estudio, por lo que los efectos son notablemente persistentes”.

“En tercer lugar, el tratamiento funcionaba si inicialmente padecías diabates, hipertensión, cardiopatía isquémica o deficiencias cardíacas severas, solas o en varias combinaciones. Los beneficios eran aún evidentes 12 años más tarde”.

“En cuarto lugar, la diferencia entre el grupo de tratamiento y el de placebo en lo que al riesgo de muerte cardiovascular respecta se hace mayor con el tiempo. En otras palabras, la magnitud de los beneficios aumenta con el tiempo (para aquellos que aún viven)”.

“Finalmente, lo que podría ser la perspectiva más importante es que las acciones son principalmente en mujeres, en las que la reducción del riesgo fue significativa en P<0,0004 pero en hombres solo fue una tendencia en P<0,057”.

 

Epigenética

Todo parace indicar que los efectos son demasiado poderosos para tratarse de un simple reemplazo de nutriente. Es muy probable que exista un reajuste importante de los factores de salud y enfermedad.

Posiblemente la explicación de este beneficio la debamos buscar en la epigenética. Se sabe que la alteración de nuestro “software genético” tiene implicaciones a largo plazo sobre la salud. Específicamente, es más probable la regulación epigenética del estrés oxidativo, inflamación y función mitocondrial.

Dado que las ramificaciones de este reajuste son aparentes después de 12 años, además de que la magnitud de estos beneficios esté extendiéndose, está claro que el grupo de tratamiento fue conducido por otro camino. En este contexto, es un camino biomédico pionero, en el que podemos aprender a mejorar nuestra longevidad y salud.

 

Detalles del estudio

El estudio original contaba con 443 participantes sanos de edad avanzada que fueron aleatoriamente asignados para recibir placebo o suplementación con cápsulas de CoQ10 (200 mg diarios) y comprimidos de levadura de selenio orgánico (200 microgramos/diarios de SelenoPrecise) durante 4 años.

Después de un promedio de 12 años de seguimiento tras finalizar la intervención había datos disponibles de 181 personas (100 en el grupo de suplementación y 81 en el grupo placebo). Los resultados demostraron que la mortalidad cardiovascular en el grupo de suplementación era del 28% en comparación con casi un 39% en el grupo placebo. La reducción del riesgo de mortalidad cardiovascular en el grupo de suplementación fue del 40%.

Al separar a los participantes por género se reveló que las mujeres parecían estar beneficiándose más que los hombres, lo que, según los investigadores, podría estar relacionado con los niveles más bajos de CoQ10 en las mujeres al inicio del periodo de suplementación.

“La presente evaluación de 12 años sobre la mortalidad cardiovascular después de 4 años de intervención es única y debería considerarse como una validación de los sorprendentes resultados de la evaluación de 10 años. Demuestra que los efectos positivos de la intervención persisten”, escribieron los investigadores dirigidos por Urban Alehagen de la Universidad Linköping (Suecia).

“Por ello, la hipótesis que surge de nuestros resultados es que la intervención con selenio y coenzima Q10 inhibe la patogénesis de los cambios irreversibles, probablemente estructurales, que preceden a los eventos cardiovasculares”.

 

Suecia vs otros lugares

La ubicación geográfica del estudio (Suecia) puede limitar la capacidad de generalizar los resultados. Como se menciona anteriormente el consumo de selenio en Suecia es bajo, el nivel medio de la población del estudio era de 67 microgramos por litro de plasma. “Esto es más bajo que la concentración de 90-140 microgramos por litro necesaria para la expresión completa de la selenoproteína P extracelular”, dijeron los investigadores.

Por ello, la suplementación en una dosis de 200 microgramos diarios fue suficiente para optimizar los niveles de selenio, mientras que los niveles en el grupo placebo permanecieron deficientes o insuficientes a lo largo de la intervención. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ha establecido 300 microgramos como el nivel de ingesta tolerable máximo.

 

Referencias

Alehagen U, Aaseth J, Alexander J, Johansson P. Still reduced cardiovascular mortality 12 years after supplementation with selenium and coenzyme Q10 for four years: A validation of previous 10-year follow-up results of a prospective randomized double-blind placebo-controlled trial in elderly. PLoS One. 2018 Apr 11;13(4):e0193120.

Un suplemento probiótico de cepas múltiples muestra potencial para ayudar a controlar el síndrome del intestino irritable.

El consumo diario de un producto probiótico de cepas múltiples (Bio-Kult) podría mejorar los síntomas de las personas que sufren síndrome del intestino irritable con un patrón predominante de diarrea (SII-D), según los datos de un ensayo doble-ciego en el que participaron 400 adultos.

La severidad del dolor abdominal se redujo en casi un 70% en los sujetos que recibieron el probiótico en comparación con un 50% en el grupo placebo, según informaron los científicos de la Universidad de Medicina Bangabandhu Sheikh Mujib (Bangladesh, India) en la revista científica BMC Gastroenterology.

Además, la proporción de personas del grupo probiótico que calificó la intensidad de sus síntomas como moderado-severo se redujo del 100% al inicio del estudio al 14% después de 5 meses, en comparación con una reducción del 48% en el grupo placebo.

Los investigadores escribieron: “en este amplio ensayo controlado se utilizaron instrumentos bien validados para evaluar la severidad de los síntomas (SII-SSS) y la Calidad de Vida (SII-QoL) en pacientes con SII-D. Descubrimos que el probiótico de cepas múltiples Bio-Kult (14 diferentes cepas bacterianas, 8 mil millones de unidades formadoras de colonias al día) era seguro y superior al placebo en la mejora de los síntomas gastrointestinales durante un periodo de 4 meses en pacientes con SII-D”.

“Por otra parte, la mejora de los síntomas era paralela a los beneficios estadísticamente significativos en todas las medidas de Calidad de Vida (QoL, acrónimo de Quality of Life). Es importante destacar que los resultados en principio solo son aplicables al probiótico de cepas múltiples administrado (y evaluado) y no debería generalizarse a otros probióticos o subtipos de los pacientes con SII”.

 

Detalles del estudio

Los científicos de Bangladesh asignaron de forma aleatoria a 400 participantes con síndrome del intestino irritable con un patrón predominante de diarrea (SII-D) con síntomas moderados-severos para que recibieran el suplemento probiótico o placebo durante 4 meses.

Los datos demostraron que los participantes del grupo probiótico experimentaron mejoras significativas en la severidad del dolor abdominal en comparación con el grupo de placebo.

Las mejoras también se observaron en el número de movimientos intestinales después de dos meses de suplementación con probióticos en comparación con el placebo.

Además, los investigadores descubrieron que el probiótico estaba relacionado con las mejoras de todas las dimensiones de calidad de vida en el cuestionario de 34 artículos Calidad de Vida-SII (SII-QoL).

Los investigadores escribieron: “el probiótico de cepas múltiples estaba relacionado con una mejora significativa de los síntomas en pacientes con SII-D y fue bien tolerado”.

 

Limitaciones de conocimiento

Sobre el mecanismo potencial, los autores escribieron: “No se puede negar que la microbiota intestinal tiene efectos directos e indirectos sobre el sistema inmune y la inflamación. Las evidencias actuales sugieren que los pacientes con SII tienen una mayor celularidad de la mucosa y otros síntomas del aumento de la actividad inflamatoria que podrían contribuir en el desarrollo del SII”.

“En este estudio no se midieron los marcadores de inflamación, sin embargo, los estudios futuros podrían beneficiarse del control de la inflamación para explorar el impacto de los probióticos en los marcadores de inflamación local y sistémico. En general, y a pesar del creciente interés en el campo, nuestro conocimiento del rol de la microbiota intestinal en el intestino funcional y el SII es limitado”.

“Los resultados del ensayo actual proporcionan una visión de los beneficios que podrían obtenerse con el uso de un probiótico de cepas múltiples, pero el estudio no se diseño para ayudar a aclarar los mecanismos fisiológicos que sustentan las mejoras clínicas observadas”. 

 

Referencias

 

Ishaque SM, Khosruzzaman SM, Ahmed DS, Sah MP. A randomized placebo-controlled clinical trial of a multi-strain probiotic formulation (Bio-Kult®) in the management of diarrhea-predominant irritable bowel syndrome. BMC Gastroenterol. 2018 May 25;18(1):71.

Tres estudios positivos acerca del papel de los nutrientes en una revista científica

No es frecuente recoger en una sola edición de una de las principales revistas científicas tres estudios positivos relativos a los suplementos nutricionales. El volumen 169 (nº 4) de Archives of Internal Medicine, publicado el 23 de febrero de 2009, es la revista en cuestión.

 

El gran mensaje que se desprende de los tres estudios es que la dosis de nutrientes es fundamental. La parte más importante que muchos celosos reguladores, médicos y representantes de productos farmacéuticos no quieren oír es que con dosis altas se consiguen resultados, con dosis bajas no.

 

A continuación se exponen y analizan brevemente los principales puntos de los distintos artículos:

 

Estudio 1: “The Women´s Antioxidant and Folic Acid Cardiovascular Study” (también conocido como The Women’s Antioxidant Cardiovascular Study [WACS]. Estudio Cardiovascular de Antioxidantes en la mujer). Christen W, Glynn R, Chew E, et al., Archives of Internal Medicine, 2009, 169 (4): 335-341.

 

Este estudio es parte de una larga serie de ensayos que han sido puestos en marcha y coordinados a través de Brigham and Women’s Hospital, Harvard Medical School.

 

La investigación se realizó en 5442 mujeres profesionales de la salud de más de 40 años de edad que tenían una enfermedad coronaria o se encontraban en alto riesgo de padecerla. Tomaron 3 dosis elevadas de vitaminas del grupo B al día durante una media de unos 7 años, siendo estas vitaminas el ácido fólico (2,5 mg/día), la piridoxina clorhidrato (vitamina B6) (50 mg/día) y la cianocobalamina (vitamina B12) (1 mg/día).

 

El estudio puso de manifiesto no sólo una reducción de más del 18% en el aminoácido homocisteína, sino también una muy significativa reducción del 35 a 40% en la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Lo que es realmente interesante de estos resultados es que están asociados con altas dosis de suplementos. Los niveles de ingesta se sitúan muy por encima de los niveles máximos que los Europeos.

 

El papel de las vitaminas y de los minerales como el zinc en la reducción del riesgo de DMAE fue demostrado en el estudio AREDS (Estudio de Enfermedades Oculares relacionadas con la edad), de 2001, donde se observó una reducción de un 19% en DMAE en el grupo que tomó una combinación de vitamina C (500 mg/día), vitamina E (400 UI/día), betacaroteno (15 mg/día), y zinc (80 mg/día) (Arch Ophthalmol. 2001; 119 (10):1417-36). Pero aquí, sólo el nivel de zinc puede ser considerado correctamente como “alta dosis”.

 

Luteína, zeaxantina, zinc, vitamina C y otros nutrientes no se incluyeron en este estudio, pese a la evidencia de sus beneficios para reducir el riesgo de DMAE. Podría haberse incluso un obtenido un mejor resultado, si la combinación se hubiera “optimizado” utilizando los conocimientos disponibles de la función de los nutrientes en la reducción de la degeneración macular asociada a la edad.

 

Estudio 2: “The effects of calcium intake from supplements and dairy on cancer risk”. Los efectos de la ingesta de suplementos de calcio y productos lácteos en el riesgo de cáncer. Dairy Food, Calcium and Risk of Cancer in the NIH-AARP Diet and Health Study. Parque Y, Leitzmann H, Subar A, et al.. Archives of Internal Medicine, 2009, 169 (4):391-401.

 

En este estudio, 36.965 hombres y 16.605 mujeres con cáncer completaron un cuestionario sobre sus hábitos de dieta y la suplementación. Tanto en hombres como en mujeres existe una clara relación entre el aumento de la ingesta de calcio a partir de productos lácteos y suplementos con una menor incidencia de cáncer colorrectal. El riesgo de estos cánceres se redujo en alrededor del 15% en hombres y del 25% en las mujeres. En ambos sexos, las tasas de cáncer de colon fueron menores en los que recibieron suplementos de calcio.

 

En las mujeres la relación era más clara; la ingesta de calcio de estas fuentes se vinculó a una disminución en todos los tipos de cáncer, aunque no se obtuvo un beneficio mayor cuando se superó una ingesta de calcio de 1.300 mg/día.

 

Pero existen otros nutrientes que pueden desempeñar un papel en esto, por ejemplo, el magnesio y la vitamina D, así como el de las proteínas del suero de leche (inmunoglobulinas) en los productos lácteos.

 

Estudio 3: “Vitamin D and Upper Respiratory Tract Infections.” La vitamina D y las infecciones del tracto respiratorio superior. Association Between Serum 25-Hydroxyvitamin D Level and Upper Respiratory Tract Infection in the Third National Health and Nutrition Examination Survey. Ginde A, Mansbach J, Camargo C. Archives of Internal Medicine, 2009, 169 (4):384-390.

 

Este estudio encontró una asociación entre el incremento de los niveles séricos de vitamina D y la disminución de las infecciones del tracto respiratorio superior. Las tasas de ITRSs pasaron del 24% en aquellos con un bajo nivel de vitamina D en suero, al 20% en el grupo con unos niveles intermedios de vitamina D y al 17% en el grupo con niveles más altos de esta vitamina.

 

La vitamina D es producida principalmente por el cuerpo después de la exposición a la luz del sol y, en general, está presente en niveles bajos en la dieta. Los suplementos de vitamina D3 son una forma útil de complementar el cuerpo con vitamina D durante los meses de invierno. En el verano, una exposición del 85% de nuestro cuerpo alrededor de 15 minutos es todo lo que se requiere para conseguir que nuestro organismo produzca vitamina D en la tasa más alta, lo que equivale a una ingesta de al menos 10.000 UI/día.

 

El papel de la vitamina D en el apoyo a la función del sistema inmune ha quedado demostrado, puesto que ayuda a la parte del sistema inmunitario que controla las infecciones, así como a la parte responsable de la gestión de las respuestas inflamatorias.

 

Conclusiones

 

Se derivan de estos estudios varias conclusiones:

 

  1. a) Si analizamos los 3 estudios, las vitaminas B en el estudio de la DMAE, la asociación entre el cáncer y la ingesta de calcio o el papel de la vitamina D en la reducción de infecciones del tracto respiratorio superior, vemos que con las dosis altas se obtuvieron los mejores resultados.

 

  1. b) Las dosis que los reguladores europeos quieren limitar son muy inferiores a las que obtuvieron los mejores resultados en estos estudios. Por ejemplo, en el estudio de la DMAE, el nivel de ácido fólico fue del orden de 12,5 veces más elevadas que las pautadas como CDR (Cantidad Diaria Recomendada) europeas, mientras que la dosis de vitamina B6 fue 25 veces superior a las CDR y las de la vitamina B12 del orden de 1.000 veces. No se han informado efectos adversos en ninguno de los estudios.

 

Si bien estos estudios señalan la importancia de las altas dosis de suplementos, es una ironía que nos encontremos en medio de una batalla para salvar las altas dosis de suplementos de las restricciones a las que van a ser sometidos por un exceso de celo de nuestros reguladores.

La importancia de la cena para adelgazar

¿Es correcto hablar de “cenas para adelgazar”? La cena es la comida que se debe hacer con menos calorías en comparación con las otras, debido a que esta es la última que se hace al transcurrir el día, y suele ir seguida del periodo en el que menos energía se consume. Sin embargo, no todos son conscientes de que la cena puede ser un arma de gran ayuda para que pierdas esos kilogramos de más.

Lo ideal, debido à la diferencia de actividad física entre la noche y el día, es que en la cena solo aportemos entre el 15 y el 20% de energía aportada en forma de alimentos durante todo el día.

Desgraciadamente, la mayoría de las personas están acostumbradas a desayunar y almorzar poco y luego “recuperarse” con una cena copiosa. Ante esta tendencia, la mejor respuesta está en la sabiduría popular, que condensa este concepto en el proverbio: Desayuna como un rey, almuerza como un príncipe y cena como un mendigo.

En el otro lado de la moneda, tampoco se puede cometer el gran error de no cenar para bajar de peso, porque esto trae consecuencias perjudiciales para el organismo, ya que esta medida reduce considerablemente los niveles de azúcar en la sangre, el metabolismo se reduce y puedes llegar a sentir ansiedad, que derive en la ingesta menos controlada (incluso trastornos alimentarios como el síndrome del atracón). Además, ese descenso de la glucemia (nivel de azúcar en sangre, ocasiona unos niveles de insulina que propician que la siguiente vez que comas se generen más reservas (grasa) que sin ese periodo de ayuno.

Por ello, debemos considerar la cena como una buena forma de equilibrar nuestra ingesta diaria, consumiendo la cantidad de proteínas, vitaminas y minerales que complementen los aportes del resto del día.

En referencia al peso, puedes controlarlo seleccionando los alimentos necesarios que tengan pocas calorías y esto, a su vez, contribuye a rebajar de una forma natural y sana.

Respecto a los tipos de alimentos, debemos dar prioridad a los menos calóricos, con predominio de los que aporten más proteínas y menos hidratos de carbono y grasas.

Los cereales no se recomiendan para cenar porque estos poseen mucho azúcar, igualmente las frutas en la noche no son recomendadas por el mismo motivo.

Por el contrario, son aconsejables los siguientes:

– ensalada de atún con cebolla y tomate

– filetes de carne blanca (pollo, pavo)

– tortilla a la francesa

– cremas o purés de verduras (calabaza, calabacín, puerro, zanahoria,…)

Hay muchas opciones, pero lo relevante es ser consciente de realizar la última comida del día pensando en las consecuencias de no hacerlo bien y en los beneficios de una buena planificación.

Recuerda: cuando realizas cenas equilibradas ayudas a sentirte mejor física y emocionalmente, descansas toda la noche con un sueño profundo y así obtienes una mejor calidad de vida.

 

Probióticos y prebióticos en pediatría: ¿Qué recomiendan los médicos?

Recopilar datos científicos sobre la recomendación de los probióticos y prebióticos en el entorno clínico pediátrico puede presentar un desafío, pero las pruebas existentes demuestran su eficacia en una serie de situaciones.

Ese es el punto de vista del pediatra que ejerce en los Estados Unidos, Dr. Michael Cabana, quien recientemente realizó una revisión de las pruebas en la conferencia de la Asociación Científica Internacional para  Probióticos y Prebióticos (ISAPP) de Singapur (2018).

Sostiene que hay un creciente uso clínico de probióticos, pero menos de prebióticos y trató de evaluar su eficacia en una serie de condiciones pediátricas.

 

  • Uso de los probióticos en el tratamiento de la gastroenteritis viral aguda

El doctor Cabana dijo que había pruebas solidas de que las cepas probióticas eran eficaces en estos casos, pero señaló que el impacto clínico podía ser limitado.

Cabana dijo que un análisis de 63 ensayos que incluían 8.014 pacientes demostró que los probióticos no causaban efectos adversos y reducían la duración de la diarrea.

“Una serie de meta-análisis demuestra que la reducción de la duración de la enfermedad es de 25 horas. Como médico tienes que pensar si merece la pena. En algunos casos sí y, en otros, a lo mejor no”, dijo.

 

  • Otitis media: ¿Deberían prescribirse los probióticos junto con los antibióticos?

El doctor Cabana dijo que había razones de peso para recomendar probióticos junto con un tratamiento de 10 días con amoxicilina a la hora de tratar otitis media para reducir la diarrea.

“La prueba en este caso es contundente; se que no funcionará en todos los casos pero hay muchas probabilidades de que lo haga”.

Sin embargo, advirtió que con el aumento de la complejidad y duración del tratamiento, la adherencia del paciente disminuiría.

“Si el tratamiento es de cuatro veces al día, puede que obtengas una respuesta de dosis negativa. Está la ciencia y luego está el arte”.

 

  • ¿Deberían los bebés amamantados tomar probióticos para reducir el riesgo de enfermedad al empezar la guardería?

En este contexto, el doctor Cabana dijo que no recomendaría tal estrategia, pero no pondría objeciones a los padres que lo hicieran.

Citó investigaciones que demostraban que la toma diaria de probióticos no se correspondía con menos días de ausencia, infecciones del tracto superior o inferior o la diarrea.

Añadió que algunos estudios sobre el cuidado infantil demostraban efectos positivos en niños que habían recibido lactancia materna mínima o nula.

  • Deberían utilizarse los probióticos para aliviar los cólicos?

Según el doctor Cabana, la literatura sobre los probióticos y los cólicos se ha desarrollado rápidamente en los últimos años.

“En general, los resultados sugieren un beneficio positivo, habiendo un único estudio que registró un impacto negativo”.

“Creo que funciona mejor en niños amamantados que no toman otras medicaciones gastrointestinales y que empiezan a consumir probióticos en una edad más temprana”.

Agregó que aún no había pruebas suficientes para recomendar probióticos a niños saludables con el fin de prevenir futuros cólicos.

 

  • ¿Deberían utilizarse los probióticos para prevenir la dermatitis atópica?

En cuanto a este aspecto, el doctor Cabana dijo que las pruebas eran contradictorias. Hizo referencia a un estudio del 2001 en el que se demostraba un beneficio, pero un ensayo del 2008 demostró que no tuvo ningún efecto.

Una posible razón para la variación podía haber sido la duración de la lactancia materna. En el primer estudio, la duración media era de 6,5 meses, y en el segundo era de 9,2 meses.

“Por ahora, las pruebas son contradictorias. Hemos visto su éxito prenatal y post-natal en Finlandia pero no en Alemania. También hemos obtenido un resultado negativo de su uso post-natal en San Francisco”.

 

¿Por qué es la investigación pediátrica tan desafiante?

El doctor Cabana dijo que su análisis de las pruebas ha reforzado el porqué de la dificultad de investigación de los probióticos en pediatría.

Dijo que había desafíos en torno a la dependencia, señalando que la investigación sobre cólicos depende de que los padres mantengan los registros adecuados de las incidencias del llanto. Además, también podían cambiar de parecer y no querer participar en el tratamiento o los ensayos.

El desarrollo de los ensayos puede ser complicado, sobre todo porque hay un mayor escrutinio sobre la seguridad cuando se trata de estudios en niños, y también puede resultar difícil comparar las intervenciones contra un placebo.

“Por ejemplo, no podíamos utilizar un placebo en la evaluación de la diarrea”.

También está la cuestión de un pago diferido y la dificultad de medir los beneficios a largo plazo de la intervención, así como el número limitado de los sujetos potenciales.

Además, argumentó que las cuestiones demográficas a menudo significaban que había comunidades desatendidas que no figuraban en los estudios.

 

Referencias

 

ISAPP 2018 ANNUAL MEETING.