Tres estudios positivos acerca del papel de los nutrientes en una revista científica

 

No es frecuente recoger en una sola edición de una de las principales revistas científicas tres estudios positivos relativos a los suplementos nutricionales. El volumen 169 (nº 4) de Archives of Internal Medicine, publicado el 23 de febrero de 2009, es la revista en cuestión.

 

El gran mensaje que se desprende de los tres estudios es que la dosis de nutrientes es fundamental. La parte más importante que muchos celosos reguladores, médicos y representantes de productos farmacéuticos no quieren oír es que con dosis altas se consiguen resultados, con dosis bajas no.

 

A continuación se exponen y analizan brevemente los principales puntos de los distintos artículos:

 

Estudio 1: “The Women´s Antioxidant and Folic Acid Cardiovascular Study” (también conocido como The Women’s Antioxidant Cardiovascular Study [WACS]. Estudio Cardiovascular de Antioxidantes en la mujer). Christen W, Glynn R, Chew E, et al., Archives of Internal Medicine, 2009, 169 (4): 335-341.

 

Este estudio es parte de una larga serie de ensayos que han sido puestos en marcha y coordinados a través de Brigham and Women’s Hospital, Harvard Medical School.

 

La investigación se realizó en 5442 mujeres profesionales de la salud de más de 40 años de edad que tenían una enfermedad coronaria o se encontraban en alto riesgo de padecerla. Tomaron 3 dosis elevadas de vitaminas del grupo B al día durante una media de unos 7 años, siendo estas vitaminas el ácido fólico (2,5 mg/día), la piridoxina clorhidrato (vitamina B6) (50 mg/día) y la cianocobalamina (vitamina B12) (1 mg/día).

 

El estudio puso de manifiesto no sólo una reducción de más del 18% en el aminoácido homocisteína, sino también una muy significativa reducción del 35 a 40% en la degeneración macular asociada a la edad (DMAE). Lo que es realmente interesante de estos resultados es que están asociados con altas dosis de suplementos. Los niveles de ingesta se sitúan muy por encima de los niveles máximos que los Europeos.

 

El papel de las vitaminas y de los minerales como el zinc en la reducción del riesgo de DMAE fue demostrado en el estudio AREDS (Estudio de Enfermedades Oculares relacionadas con la edad), de 2001, donde se observó una reducción de un 19% en DMAE en el grupo que tomó una combinación de vitamina C (500 mg/día), vitamina E (400 UI/día), betacaroteno (15 mg/día), y zinc (80 mg/día) (Arch Ophthalmol. 2001; 119 (10):1417-36). Pero aquí, sólo el nivel de zinc puede ser considerado correctamente como “alta dosis”.

 

Luteína, zeaxantina, zinc, vitamina C y otros nutrientes no se incluyeron en este estudio, pese a la evidencia de sus beneficios para reducir el riesgo de DMAE. Podría haberse incluso un obtenido un mejor resultado, si la combinación se hubiera “optimizado” utilizando los conocimientos disponibles de la función de los nutrientes en la reducción de la degeneración macular asociada a la edad.

 

Estudio 2: “The effects of calcium intake from supplements and dairy on cancer risk”. Los efectos de la ingesta de suplementos de calcio y productos lácteos en el riesgo de cáncer. Dairy Food, Calcium and Risk of Cancer in the NIH-AARP Diet and Health Study. Parque Y, Leitzmann H, Subar A, et al.. Archives of Internal Medicine, 2009, 169 (4):391-401.

 

En este estudio, 36.965 hombres y 16.605 mujeres con cáncer completaron un cuestionario sobre sus hábitos de dieta y la suplementación. Tanto en hombres como en mujeres existe una clara relación entre el aumento de la ingesta de calcio a partir de productos lácteos y suplementos con una menor incidencia de cáncer colorrectal. El riesgo de estos cánceres se redujo en alrededor del 15% en hombres y del 25% en las mujeres. En ambos sexos, las tasas de cáncer de colon fueron menores en los que recibieron suplementos de calcio.

 

En las mujeres la relación era más clara; la ingesta de calcio de estas fuentes se vinculó a una disminución en todos los tipos de cáncer, aunque no se obtuvo un beneficio mayor cuando se superó una ingesta de calcio de 1.300 mg/día.

 

Pero existen otros nutrientes que pueden desempeñar un papel en esto, por ejemplo, el magnesio y la vitamina D, así como el de las proteínas del suero de leche (inmunoglobulinas) en los productos lácteos.

 

Estudio 3: “Vitamin D and Upper Respiratory Tract Infections.” La vitamina D y las infecciones del tracto respiratorio superior. Association Between Serum 25-Hydroxyvitamin D Level and Upper Respiratory Tract Infection in the Third National Health and Nutrition Examination Survey. Ginde A, Mansbach J, Camargo C. Archives of Internal Medicine, 2009, 169 (4):384-390.

 

Este estudio encontró una asociación entre el incremento de los niveles séricos de vitamina D y la disminución de las infecciones del tracto respiratorio superior. Las tasas de ITRSs pasaron del 24% en aquellos con un bajo nivel de vitamina D en suero, al 20% en el grupo con unos niveles intermedios de vitamina D y al 17% en el grupo con niveles más altos de esta vitamina.

 

La vitamina D es producida principalmente por el cuerpo después de la exposición a la luz del sol y, en general, está presente en niveles bajos en la dieta. Los suplementos de vitamina D3 son una forma útil de complementar el cuerpo con vitamina D durante los meses de invierno. En el verano, una exposición del 85% de nuestro cuerpo alrededor de 15 minutos es todo lo que se requiere para conseguir que nuestro organismo produzca vitamina D en la tasa más alta, lo que equivale a una ingesta de al menos 10.000 UI/día.

 

El papel de la vitamina D en el apoyo a la función del sistema inmune ha quedado demostrado, puesto que ayuda a la parte del sistema inmunitario que controla las infecciones, así como a la parte responsable de la gestión de las respuestas inflamatorias.

 

Conclusiones

 

Se derivan de estos estudios varias conclusiones:

 

  1. a) Si analizamos los 3 estudios, las vitaminas B en el estudio de la DMAE, la asociación entre el cáncer y la ingesta de calcio o el papel de la vitamina D en la reducción de infecciones del tracto respiratorio superior, vemos que con las dosis altas se obtuvieron los mejores resultados.

 

  1. b) Las dosis que los reguladores europeos quieren limitar son muy inferiores a las que obtuvieron los mejores resultados en estos estudios. Por ejemplo, en el estudio de la DMAE, el nivel de ácido fólico fue del orden de 12,5 veces más elevadas que las pautadas como CDR (Cantidad Diaria Recomendada) europeas, mientras que la dosis de vitamina B6 fue 25 veces superior a las CDR y las de la vitamina B12 del orden de 1.000 veces. No se han informado efectos adversos en ninguno de los estudios.

 

Si bien estos estudios señalan la importancia de las altas dosis de suplementos, es una ironía que nos encontremos en medio de una batalla para salvar las altas dosis de suplementos de las restricciones a las que van a ser sometidos por un exceso de celo de nuestros reguladores.